EL PINTOR EN LA TORRETA

Crear lleva
el signo de la feminidad.
No es acto de penetración en la materia,
sino pasión de ser penetrado por ella.
Cinco fragmentos para Antoni Tàpies.
José Angel Valente
Una cercanía
de fondo, cuestiones que sirvan de adelanto a futuras manifestaciones
o sugerencias artísticas, género indígena entre un
entorno plagiado hasta la médula, de muestras inconformistas y
relamidos menesteres de corte y confección.
Una remontada desde la emboscadura, un diálogo entre las formas
y los modelos de representación, un claro en la espesura supone
este encuentro con el arte y el pensamiento a través de esta experiencia
pictórica de arrimarse manchando.
Acto de sacrificio, ritual ante una realidad inconmensurable, ofrenda iniciativa que persigue obstinadamente las estructuras implícitas del paisaje. El sujeto creador va trabando una senda ascendente hacia la cumbre. Expone el hecho en sí, (con)penetrado por el Gran Poder, al modo de los místicos leídos por Valente: del motivo como ascesis, escalada en la identificación.
Entre el paisaje y nosotros, una relación de gusto, intromisión o introversión, como los paladares que tratan de captar los matices del plato, el chef creador discrimina la orografía. Lo permanente parece inmutable, está presente en cambio las variables circunstanciales del proceso, del contexto local.
Texturas en las que gravita una atmósfera indeterminada, un tiempo detenido, recreada en una gama grisácea, atemperada, sucia. La launa - mineral abundante de la zona almeriense- viene del árabe que significa color, se ve en el aire seco, en los meandros desprendidos de los barrancos. Las terrazas o paratas despliegan sobre la montaña mágicas sombras; la mirada se concentra y nos devuelve un relieve esquema intuitivo. Caras de laderas contrapuestas que construyen espacios vivos: crear es generar un estado de disponibilidad, en el que la primera cosa creada es el vacío, un espacio vacío- dixit Valente- en nuestra percepción inmanente, recurrente material memoria de un paisaje super-expresivo.
Nos encontramos frente a una realidad multiforme, aparentemente inmóvil, variable en su concepción artística. El asunto es tomar la decisión de enfrentarse a darle forma al caos, lo realmente jodido es sufrir variaciones cara al lienzo, de cara al paisaje, nos aclara Panea. Cómo la mente se ve penetrada por una mancha crítica - prevéase plactum pictoris- que evoca unas cualidades simbólicas implícitas; desde la teoría de la relevancia de Grice, el significado adicional es una implicatura de lo dicho, sería un tipo de implicación pragmática, dependen de un contexto específico, se producen por el hecho de decir algo en un determinado contexto.
Presencia eminente del logos; las fuerzas reveladoras de la physis; representación sígnica de los motivos sujetos al enfoque de los relieves, sucesiones cromáticas en donde se adivinan el esqueleto dibujo de los trazos, pliegues y derivas intuitivas; arterias agrícolas proyectadas sobre una escala elemental y desoladora del paisaje interior, canales que se precipitan y descansan sobre la base del lienzo...adscripción local de un territorio que le construye y nos afecta.
David Delgado Sola
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